Zonas Arqueológicas

La ciudad fortaleza
La ciudad de Cuauhtochco está situada en lo alto de una larga y angosta meseta circundada por una profunda barranca, menos hacia el Norte, donde esta se estrecha, teniendo adem��s un fuerte desnivel que acentuaron con las grandes murallas del <<Habillal>>. Mas all���������� de las murallas siguen algunas anfractuosidades en el terreno hasta alcanzarlos llanos pedregosos que van hacia Paso del Macho. Los lugares que facilitarían el acceso a la ciudad, fueron fortificas con murallas: al sur, en el paso de Xihuitlán y en el camino al Rincón del Guaje, cuyo muro cierra un estrecho paso entre el precipicio y el cantil cortado a tajo.
La zona habitacional se encuentra dentro de estas 3 murallas entre los cantiles de formación natural, pero el centro y último reducto ofensivo, está situado un poco más arriba, defendido por los mismos precipicios, además de pretiles y murallas, ocupan 4 has. Sobre el borde sinuoso de la meseta se levanta un pequeño muro con bajo basamento a manera de escalón, a través del cual hay perforaciones para el desagüe, cubiertas de estuco, y de forma trapezoidal. En algunas partes del contorno no se encontraron huellas del muro y, en otro tramo, como en el sur, fue sustituido por una muralla.
Dentro del recinto hay 30 construcciones distribuidas irregularmente, desde pequeñísimos montículos de altura apenas perceptibles hasta plataformas, montículos grandes, plazas, aposentos, fuentes y pirámides. El trazo del centro ceremonial, lleva un orden concertado en relación a los aposentos, la capilla, el teocali y las plataformas del sur. Altera este reparto ordenado de los espacios, los montículos de la parte suroeste, de los cuales algunos, por su ubicación parece ser mas reciente. Los montículos pequeños están marcados por las hiladas de cantos rodeados, tanto en el relleno como en la cubierta. Se ve que algunos tuvieron cuerpos piramidales y escalinatas. Las plataformas sencillas sirvieron para hacer nivelaciones en las plazas y para construir habitaciones o adoratorios
Hay junto a la <<capilla>>, hacia el norte, una pequeña fuente rectangular recubierta con piedra y estuco. En el lado sureste, aparecieron los cimientos de una habitación con planta cuadrada de piedra de descanso directamente sobre el suelo. Debió ser morada de algún jefe o sacerdote. A las construcciones más importantes de la zona, los lugareños las designan como la <<capilla>> y el <<fortín>>.
La capilla: es una gran plataforma poligonal con dos etapas constructivas visibles, ambas hechas de cantos rodados, amarrados con estuco y recubiertas con el mismo material. Tiene su lado frontal hacia occidente, 2 cuerpos piramidales y fracciones de la escalinata, los otros 3 lados son de un solo talud ininterrumpido, excepto el talud de oriente, que es muy alto y descansa sobre un pequeño basamento en talud.
Sobre esta gran plataforma hay cuatro pequeños montículos, un largo muro con una puerta sobre el borde oriental, y el adoratorio de forma rectangular, con puerta al occidente; muros verticales con altura de 3.05m. Estos recibieron en su mitad inferior, un adosamento que les dio inclinación y fue aplicado por pastizaje.
El Fortín o Teocali Principal: es el monumento arquitectónico más importante de la región y el segundo en belleza, después del edificio de los nichos del <<Tajín>>.
Tuvo un segundo y tercer piso construidos sobre 71 vigas de cedro rojo, que descansaban sobre una gran viga maestra, sostenida por 4 pilares rectangulares. Permanecen de las vigas los huecos de su empotramiento o fragmentos en su posición original. El tercer piso lo sostenían 9 gruesas vigas de cedro que descansaban sobre otra gran viga maestra, puesta arriba de la primera.
Es el único adoratorio prehispánico que conserva las huellas con varios pisos con escaleras movedizas, posiblemente hechas en trocos rollizos con una horqueta hacia abajo y una serie de muescas, según se usa en muchos poblados indígenas y que en ellos se guardaban los útiles de guerra y religiosos, 8 vigas pequeñas servían de tirantes, para amarrar y dar firmeza a las paredes, apoyando una de la otra. Las maderas eran de cañamazo.
El techo fue de paja, ya que en las partes de la pared que se conservan completas, no presentan ninguna secuela de desprendimiento de un techo plano; además no se puede llenar con materiales tan pesados y poco coherentes un vacio de 13.70m…por 6.66m., sin poderle ofrecer numerosos apoyos como pilares y columnas, los cuales no podrían sustentarse sobre los pisos de madera, ni sobre el primer piso, porque los pilares de este solo tenían una altura de 3.10 m.
El teocali de Cuauhtochco empezó a construirse en el siglo X a.n.e., siguiéndole 2 estructuras intermedias sobre las cuales no se tiene ningún dato para fecharlas, y por último, la hoy visible, de características arquitectónicas claramente a finales con las del valle de México, tanto, que es probable que haya sido construida bajo la dirección de arquitectos mexicas o texcocanos, que conquistaron la ciudad en 1540.
Entierros: en el pozo 2, sobre un estuco rojo y a 0.60 m. de profundidad, se encontró un depósito de 12 cráneos, en malas condiciones de preservación. Unos tenían las vertebras cervicales, de lo cual puede inferirse la costumbre de cortar la cabeza a los enemigos muertos en batalla o a los prisioneros sacrificados. Estos cráneos más que haber sido sepultados fueron arrojados al sitio de los desperdicios del templo, tal vez despu��s de haber sido usados en alguna ceremonia. Se encontraron otros tres cráneos aislados, sin ofrenda. Cerca de los 12 cráneos, pero ya en la trinchera adjunta que recorre el muro que limita el recinto sagrado hacia el occidente, a la profundidad media de 0.70 m. y a 3 m. del muro, aparecieron 4 fragmentos de cráneo (calotas), 1 peroné, varias costillas, 2 iliacos, 8 vertebras, 3 clavículas y 75 mand��bulas inferiores, todo muy arraigado, sin ordenamiento ni ofrenda
Otros sitios: en Balsaminas, Quiebracha y Loma de En medio. Son pequeños montículos bajos y muy dispersos; plataformas y algo no encontrado antes, que resulto ser característico de la región y de la época de las remojadas superior, según lo indica la cerámica asociada a tales construcciones. Estas consisten en simples hiladas de piedras, como cuarter��as de forma rectangular, aisladas  o adosadas una a otra.